"No hay que regalar las palabras nobles a los canallas" Osvaldo Soriano
VIERNES - 7 pm - www.fmurquiza.com - FM 91.7
CIELO Y TIERRA en la Blogosfera
Nuestra esperanza es que este encuentro favorezca la construcción conjunta de una comunidad sostenida por la solidaridad, el respeto mutuo, la promoción de los derechos humanos y la mejora en el sistema político en favor de una democracia plena.
Intentamos por Cielo y Tierra:
* Despertar la solidaridad, la reflexión, la toma de conciencia y el respeto mutuo, como ejes de una convivencia social en armonía, equidad y justicia.
* Fortalecer el juicio crítico y la conciencia social
* Difundir el pensamiento mariteniano aplicado a diferentes perspectivas que componen la sociedad, (cultura, política, economía, salud, ciencia y tecnología, diálogo ecuménico e inter-religioso)
Hagamos del encuentro una oportunidad para conocernos, enriquecernos y hacer posible una sociedad mejor para todos.
Te esperamos todos los viernes a las 7 de la tarde en www.fmurquiza.com FM 91.7 para compartir una charla entre amigos, acompañada de muy buena música étnica y literatura en nuestro idioma.
Claudia Santalla y Giselle Zarlenga
domingo, 2 de marzo de 2008
Benedicto XVI: Mensaje a los Medios
«los medios de comunicación social, por las potencialidades educativas de que disponen, tienen una responsabilidad especial en la promoción del respeto por la familia, en ilustrar sus esperanzas y derechos, en resaltar su belleza» (n.5).
Ciertamente, los medios en su conjunto no solamente son medios para la difusión de las ideas, sino que pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario. No obstante, existe el riesgo de que en vez de ello se transformen en sistemas dedicados a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Éste es el caso de una comunicación usada para fines ideológicos o para la venta de bienes de consumo mediante una publicidad obsesiva. Con el pretexto de representar la realidad, se tiende de hecho a legitimar e imponer modelos distorsionados de vida personal, familiar o social. Además, para ampliar la audiencia, la llamada audience, a veces no se duda en recurrir a la trasgresión, la vulgaridad y la violencia. Puede suceder también que a través de los medios se propongan y sostengan modelos de desarrollo que, en vez de disminuir el abismo tecnológico entre los países pobres y los ricos, lo aumentan.
Es necesario preguntarse si es sensato dejar que los medios de comunicación se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias. ¿No se debería más bien hacer esfuerzos para que permanezcan al servicio de la persona y del bien común, y favorezcan «la formación ética del hombre, el crecimiento del hombre interior»? (cf. ibíd.). Su extraordinaria incidencia en la vida de las personas y de la sociedad es un dato ampliamente reconocido, pero hay que tomar conciencia del viraje, diría incluso del cambio de rol que los medios están afrontando. Hoy, de manera cada vez más marcada, la comunicación parece tener en ocasiones la pretensión no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y la fuerza de sugestión que posee. Se constata, por ejemplo, que sobre algunos acontecimientos los medios no se utilizan para una adecuada función de informadores, sino para “crear” los eventos mismos. Este arriesgado cambio en su papel es percibido con preocupación por muchos Pastores. Justamente porque se trata de realidades que inciden profundamente en todas las dimensiones de la vida humana (moral, intelectual, religiosa, relacional, afectiva, cultural), poniendo en juego el bien de la persona, es necesario reafirmar que no todo lo que es técnicamente posible es también éticamente realizable. El impacto de los medios de comunicación en la vida de las personas contemporáneas plantea, por lo tanto, interrogantes ineludibles y espera decisiones y respuestas inaplazables.
Cuando la comunicación pierde las raíces éticas y elude el control social, termina por olvidar la centralidad y la dignidad inviolable del ser humano, y corre el riesgo de incidir negativamente sobre su conciencia y sus opciones, condicionando así la libertad y la vida misma de las personas. Precisamente por eso es indispensable que los medios defiendan celosamente a la persona y respeten plenamente su dignidad. Más de uno piensa que es necesaria en este ámbito una “info-ética”, así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica sobre la vida.
Se ha de evitar que los medios se conviertan en megáfono del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de nuestro tiempo. Por el contrario, pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre el hombre defendiéndola ante los que tienden a negarla o destruirla. Se puede decir incluso que la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre son la más alta vocación de la comunicación social. Utilizar para este fin todos los lenguajes, cada vez más bellos y refinados, de los que los medios disponen, es una tarea entusiasmante confiada, en primer lugar, a los responsables y operadores del sector. Es una tarea que, sin embargo, nos corresponde en cierto modo a todos, porque en esta época de globalización todos somos usuarios y a la vez operadores de la comunicación social. Los nuevos medios, en particular la telefonía e Internet, están modificando el rostro mismo de la comunicación y tal vez ésta es una maravillosa ocasión para rediseñarlo y hacer más visibles, como decía mi venerado predecesor Juan Pablo II, las líneas esenciales e irrenunciables de la verdad sobre la persona humana (cf. Carta ap. El rápido desarrollo, 10).
6. El hombre tiene sed de verdad, busca la verdad; así lo demuestran también la atención y el éxito que tienen tantos productos editoriales y programas de ficción de calidad en los que se reconocen y son adecuadamente representadas la verdad, la belleza y la grandeza de la persona, incluyendo su dimensión religiosa. Jesús dijo: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). La verdad que nos hace libres es Cristo, porque sólo Él puede responder plenamente a la sed de vida y de amor que existe en el corazón humano. Quien lo ha encontrado y se apasiona por su mensaje, experimenta el deseo incontenible de compartir y comunicar esta verdad: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos –escribe San Juan–, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de Vida [...], os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa» (1 Jn 1, 1-3).
Vaticano, 24 de enero 2008Fiesta de San Francisco de Sales.
Benedicto XVI
Igualdad de la Mujer
María José Lubertino, presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) de la Argentina, presentó recientemente un "Proyecto de Ley para la No Discriminación y Efectiva Igualdad entre Mujeres y Varones en el Ámbito de Decisión de las Empresas" cuyo objetivo es "compensar la actual existencia de barreras que impiden que las mujeres cuenten con su justa proporción en las empresas, especialmente en los puestos gerenciales y de dirección". El proyecto oficial propone que "los órganos de administración, de representación, de fiscalización interna y de control de las sociedades comerciales, tanto locales como extranjeras, que fueren plurales, deberán estar obligatoriamente integrados por no más del 60% de personas del mismo género". Y establece el mismo cupo para los órganos directivos, de selección, de fiscalización y de control de las sociedades estatales y entes públicos con objeto comercial. La iniciativa fue acompañada por Lidia Heller, de la Red Latinoamericana de Mujeres en Gestión; Viviana Furcade, miembro de la Inspección General de Justicia del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación e Irene Kampel, vicepresidenta del Foro de Mujeres del Mercosur y del laboratorio LKM S.A.El proyecto tiene como objetivo compensar la actual existencia de barreras que impiden que las mujeres cuenten con su justa proporción en las empresas, especialmente en los puestos gerenciales y de dirección.Para tal fin, Lubertino propone que "los órganos de administración, de representación, de fiscalización interna y de control de las sociedades comerciales, locales o extranjeras, que fueren plurales, deberán estar integrados por no más del 60% de personas del mismo género". Y establece el mismo cupo para los órganos directivos, de selección, de fiscalización y de control de las sociedades estatales y entes públicos con objeto comercial.
jueves, 17 de mayo de 2007
CONVERSACIÓN CON FERNANDO LUGO
"Cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer"
Idania Trujillo, desde Cuba, entrevista a Fernando Lugo, candidato a presidente de Paraguay, quien estuvo en La Habana, invitado por el Centro Memorial Martin Luther King.
Tiene 55 años. Su tez es trigueña como la de los indios guaraníes. Nació en San Solano, un pueblito muy pequeño, perteneciente al Departamento de Itapua del Distrito de San Pedro del Paraná, en Paraguay. Apegado a la tierra como sus padres, conoció desde pequeño las estrecheces, el dolor, el sufrimiento y, también, las esperanzas de su pueblo. Sin embargo, aún no sospechaba que su verdadera vocación sería servir a los demás, como Jesús de Nazaret, compartir la Palabra, los dones y encarnar en el Evangelio su testimonio de amor y sacrificio.
Despierto a la curiosidad intelectual y a las realidades de su entorno, con dieciocho años, comenzó a enseñar en una escuelita rural. Tal vez, el contacto con sus semejantes le decidió, definitivamente, por el sacerdocio.
El Palacio de Convenciones de La Habana -donde asiste, junto con el obispo Mario Melanio Medina, al VI Encuentro Hemisférico de lucha contra los TLC y por la integración de los pueblos, invitación que le hiciera el Centro Memorial Martin Luther King al Consejo de Iglesias de Paraguay, que los hizo sus representantes ante este recién concluido evento-, es un hervidero de gentes.
Le propongo una entrevista que termina siendo una amena, inteligente y profunda plática. Mientras le escucho, me cuenta que fue ordenado sacerdote misionero de la Congregación del Verbo Divino en 1977. Estudió Ciencias Sociales en Roma. De vuelta a Paraguay se dedicó a la docencia universitaria. "Justo al comenzar el doctorado -confiesa, con esa sencillez propia del hombre de cultura que ha vivido con humildad múltiples experiencias humanas-, me nombran provincial de la Congregación del Verbo Divino; y desde 1994 hasta el 2005 fui Obispo de la Diócesis de San Pedro del Ycuamandyyú, una de las más pobres y olvidadas del país. Allí aprendí a ser pastor".
Frente a mí Fernando Lugo Méndez, alguien que bien pudiera convertirse -y ojalá que así sea- en el futuro presidente de Paraguay. Actualmente goza de la simpatía de varios grupos sociales y políticos, quienes propugnan su candidatura a la presidencia de la república para las elecciones del 2008. En las encuestas de opinión ocupa el primer lugar para esa candidatura.
Como su nombre lo indica, Paraguay es un vocablo guaraní que significa "agua que viene del mar". Tal vez como esas aguas que vienen del mar a encontrarse con la tierra, está llegando Fernando Lugo al alma del pueblo paraguayo. Aguas que son tambores de fe y nuevas esperanzas.
Vivir y ejercer el sacerdocio en San Pedro, compartir con los pobres, sufrir su dolor, estar al lado de sus luchas pero también celebrar sus esperanzas, ¿le hizo ser mejor pastor, mejor ser humano?
En San Pedro he vivido todas las experiencias humanas. Las experiencias de dolor, de muerte, de persecución a los campesinos, de calumnia, de amenazas; pero también de triunfo, de logros, de esperanzas. Y todas ellas juntas nos elevan a la experiencia de Cristo, aquel que nos llamó a vivir con intensidad toda la gama de situaciones humanas, el Cristo histórico, el Cristo de la fe, que vivió en el contexto de Nazaret, Jerusalem y siempre ha sido la fuente de inspiración para que el hombre y la mujer sean más humanos. Un Cristo que nos eleva a la categoría de un ser humano y divino al mismo tiempo. Eso me ha llenado de esperanza e ilusión, me ha dado la oportunidad de compartir con la gente, con su dolor, sufrir junto a ellos la persecución, saber qué se siente cuando se está sin tierra, sin techo, sin salud, sin educación, sin futuro como huérfanos de la sociedad. Sentir como propio su sufrimiento y dolor, me ha hecho desarrollar una sensibilidad especial por el otro que está delante nuestro, que es la imagen de Dios. Eso me ha hecho más cristiano pero también mucho más humano.
Lo veo, perdóneme el atrevimiento, como un "hereje" en el sentido en que se ha enfrentado al dogma de la Iglesia Católica, ¿qué consecuencias le ha traído esa herejía?
Tu pregunta me hace recordar un libro que he presentado hace poco que se llama La herejía de seguir a Jesús, donde se recoge la experiencia de las Ligas Agrarias Cristianas de Paraguay, una experiencia de vida en comunidad. Esos campesinos fueron acusados de comunistas por el gobierno de Alfredo Stroessner, fueron masacrados, muchos asesinados, otros tuvieron que exiliarse, sufrieron prisión, tortura; es decir, pagaron en carne propia el ser "herejes", seguir a Jesús como una herejía, seguir con radicalidad la experiencia de Jesús de Nazaret. Desde el punto de vista doctrinal, lo que muchas veces la Iglesia Católica acentúa, la experiencia de seguimiento, el testimonio de compromiso, se aleja de lo que es meramente doctrinal. Por eso creo que la "herejía" de seguir a Jesús en ese libro nos muestra con claridad que Jesús, ante todo, es un camino a seguir, es una huella a construir y es, sobre todo, una verdad a descubrir. Por eso he recibido la incomprensión, la crítica, a veces amarga, de gente cercana a la Iglesia que no sabe que la experiencia cristiana pasa por encima de lo doctrinal, que pasa por todas las experiencias humanas.
¿Considera que ha muerto, está vencida o no tiene ya nada que decir la Teología de la Liberación en este continente frente a los nuevos desafíos de la fe y la realidad, y frente a los nuevos sujetos que han emergido?
La Teología de la Liberación sigue vigente. Siempre recuerdo la carta que escribió Juan Pablo II a los obispos brasileños donde les decía que la Teología de la Liberación forma parte del patrimonio, de la historia teológica de la Iglesia Católica. Ha sido una fuente de inspiración en Asia, África, Europa y, también, en América Latina. Si bien con ese título no tenemos hoy grandes ediciones teológicas, en todos estos años se fueron formando grupos de teólogos que la han ido renovando. Por otro lado, han ido apareciendo nuevas teologías emergentes en el continente como la teología de la mujer, el género, la teología negra, la ecológica, la étnica, la medioambiental. Es decir, esa teología liberadora se reencarnó en ejes temáticos teológicos que han resurgido con mucha fuerza, sobre todo, con el sentido de seguir iluminando la experiencia cristiana en las Comunidades Eclesiales de Base.
Desde muy joven ha estado vinculado a la docencia, en especial, al Colegio Verbo Divino, ¿qué le ha aportado el ejercicio del magisterio, el estar cerca, en contacto con tantas y tantos jóvenes?
El Colegio Verbo Divino viene a rubricar todo un hacer de experiencias en la docencia. Fíjate que con sólo diecisiete años voy a dar clases a una escuela en el campo. En mi episcopado en San Pedro siempre encontré un tiempo para dedicarlo a la universidad pues he seguido enseñando sociología, sociología de la educación, introducción a las ciencias políticas, antropología pedagógica en cinco facultades dentro de la Diócesis de San Pedro. Es decir que la docencia la llevo en la sangre, como se suele decir. Imagínate, el Colegio Verbo Divino, donde estudian 1500 jóvenes, mujeres y hombres, porque es un colegio mixto, me ha dado la ilusión de descubrir esa rebeldía juvenil, ese deseo de cambio, esa fortaleza espiritual que tienen ellos y ellas por construir un mundo diferente, un mundo mejor. Por otro lado, constatar cómo hacen una fuerte crítica a un sistema educativo que no tiene la eficacia, ni está sustentado por el humanismo, sino que más bien se centra en lo tecnológico, que no despierta la sensibilidad social, la sensibilidad por la humanidad. Por ellos y ellas he aprendido a aferrarme a lo humano en toda su complejidad, en sus errores, sus problemas, sus crisis de crecimiento, su relacionamiento con su familia, con sus amigos. Ser maestro, en primer lugar, me ha demostrado la validez de la educación como experiencia pedagógica y humana y, al mismo tiempo, saber que he cumplido un ciclo y ahora voy a dedicarme a otra cosa.
¿Qué significa ser cristiano y ecuménico hoy?
El ser cristiano lo tomo siempre con mucha simplicidad porque para mi es poder emular, seguir las huellas de Cristo en el contexto, el ambiente, la cultura y la sociedad en que uno vive. Cualquier persona, en cualquier parte del mundo que diga, haga y viva como vivió Cristo, seguirá la misma suerte, la suerte de ser calumniado, apresado, torturado y muerto fuera de la ciudad, fuera de los límites de la ciudad. Creo que eso es un signo de fidelidad. La persecución es un signo de fidelidad como decía San Agustín; y, como decimos en Paraguay, " sin querer mandarnos la parte", de alguna manera he sentido esa incomprensión, esas calumnias, esas amenazas. Sin embargo, todo eso a quienes tenemos la fe puesta en Cristo, nos fortalece y nos impulsa a sobreponernos a las dificultades de la vida humana. Nadie tiene el monopolio de Jesús de Nazaret, nadie tiene el monopolio del Espíritu Santo, nadie tiene el monopolio de Dios. Por eso creo que hoy día es mucho más necesario un sano ecumenismo con todas las iglesias que siguen a Cristo y con aquellas que no lo siguen también para poder buscar, como decía Jesús, el Dios cósmico que nos une y nos ampara a todos. Y bajo el nombre de Dios poder construir una humanidad mucho más fraterna.
¿Considera que la Iglesia Católica sigue en la "noche oscura" como ha dicho José María Vigil, ¿por qué?
Todas y todos los que hacemos teología, los que seguimos a Dios siempre tenemos una noche oscura, y cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer, dicen los indígenas en Paraguay. Ese es un signo de búsqueda, ¿verdad? Hay una expresión muy bonita en mi país, que es muy común escucharla en el campo, que dice así: "El fuego no se apaga nunca, es eterno, y en el amanecer quedan las huellas de tizones encendidos de la noche anterior". Lo que pasa es que a ese fuego hay a atizarlo. Yo lo veo un poco así. Cada día hay que atizar el fuego, ponerlo al viento y renovarlo. Creo que la noche oscura nos llega a todos y a todas. Y también a la Iglesia Católica porque nadie tiene el monopolio de la luz. La luz la tiene Jesús, que para nuestro mundo cristiano es Él a través de su espíritu. Algunos tenemos noches luminosas, noches de claridad, donde el horizonte se ve claro. Eso forma parte de un proceso de búsqueda sincera, de búsqueda de responsabilidad, de seguimiento y, sobre todo, de testimoniar la vida de Jesús en nuestras vidas.
A finales de 2006 usted dijo "mi gran catedral a partir de hoy será todo un país". ¿Serán esa catedral y ese país con que sueña posibles de alcanzar?
Quizás es un poco ambicioso, ¿verdad? Tratar de convertir todo el país en una catedral. Lo que quise decir, de manera metafórica, es: "A partir de ahora me dedico al país. Hasta ahora estuve en una catedral enseñando, compartiendo, sufriendo, construyendo. Hoy me pongo a disposición de la ciudadanía y de todos los ciudadanos de Paraguay para construir desde la política esa nación que nos merecemos todos los paraguayos, una nación más justa, más fraterna". Al mismo tiempo, un país con más equidad social, como solemos decir, una nación reconciliada, donde la justicia no sea sólo un objeto de lujo para algunas personas pudientes, sino para todas y todos por igual. Entonces la catedral tiene esa imagen de acoger a todos. Ahí entran los pobres, los ricos, los de izquierda, los de derecha. Y para construir esa catedral hay que partir de considerar a todas y todos los paraguayos por igual.
La razón de ser de una iglesia, de una comunidad de fe es celebrar la vida, celebrar a Dios, y también alimentar la espiritualidad. Usted ha sido "separado" de su cargo, y de su comunidad por decisión de la jerarquía católica. Si ya no se tiene una comunidad, como en su caso, ¿dónde y cómo alimenta esa espiritualidad?
Bueno yo sí tengo una comunidad. Yo vivo con algunas personas en una misma casa. Es una comunidad cercana. Tengo unos amigos con los que cotidianamente comparto ideales políticos, proyectos. Quizás ya no rezo de la manera formal como en la vida religiosa, pero así como la Teología de la Liberación tiene una espiritualidad desde la realidad, hoy más que nunca veo en ese pozo de la realidad las semillas del verbo que están dispersas por la sociedad, por las culturas. Y cada día, en cada amanecer, en cada acontecimiento, en estos mismos encuentros cómo no ver la mano de Dios, cómo no ver y nutrir nuestra propia espiritualidad en el servicio generoso de construir una patria más justa para los demás. Pío XI decía que la política es la expresión más sublime de la caridad. Creo que hoy tenemos que rescatar el aspecto positivo de la política e ir construyendo una política que también nos ayude a la santidad.
¿Dónde cree que está hoy la posibilidad de construir un nuevo poder, acaso en el cielo, en lo global, en la comunidad, o en qué otro lugar?
Muchas veces los políticos usurpan el poder o se aferran a él. Creo sinceramente que el poder es un proceso de construcción. Nosotros, como la Teología de la Liberación, hemos optado por el método de hacer ese poder, es decir, construirlo a partir de esa realidad sangrante, desafiante, de pobreza, de miseria, de exclusión que viven nuestros pueblos. Y ese poder se construye desde abajo. El verdadero, el auténtico, el genuino cambio viene desde abajo, viene desde dentro; y no desde afuera y desde arriba. El poder se construye desde la gente más sencilla que se unen por sus reivindicaciones y también en sus grandes proyectos e ideales políticos.
* Periodista del Centro Martin Luther King y colaboradora de Adital en Cuba
Adital -
fuente: http://unatierraparatodos.blogspot.com/Colaboración de la Arq. Susana Merino
EXPECTATIVAS Y ESPERANZAS DE LA IGLESIA EN ARGENTINA FRENTE A LA V CONFERENCIA EPISCOPAL LATINOAMERICANA – CELAM – EN APARECIDA, BRASIL
Haciendo un apretado resumen desde la óptica del Documento de Síntesis podemos decir: Los tres macro-desafíos que se inter-penetran recíprocamente, asumen de forma sintética los cambios epocales descriptos en la Síntesis de Aportes recibidos (DSIN 49-79) y los cinco desafíos que la Conferencia Episcopal Argentina expresó en “Navega mar adentro” (NMA 21-48). El primero se refiere a la relación de la persona y del pueblo de Dios en la Iglesia (religión); el segundo a la relación de los hombres entre sí en la sociedad (justicia); el tercero afecta de forma transversal a las distintas comunidades sociales y los diversos órdenes de la cultura (comunión)
1. En el orden religioso: la ruptura en la trasmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico. Afirmamos la vigencia de la piedad popular católica como forma viva de la inculturación y la comunicación de la fe, pero en la últimas décadas notamos un cierta desidentificación con la tradición católica, la falta de su transmisión a las nuevas generaciones y el éxodo hacia otras comunidades (en los más pobres hacia el evangelismo pentecostal y algunas sectas nuevas) y experiencias (en las clases medias y altas hacia vivencias espirituales alternativas) ajenas al sentido de la Iglesia y su compromiso social. Algunas causas son la crisis del dialogo familiar, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo del mercado, la falta de acompañamiento pastoral a los más pobres y nuestra dificultad para recrear la adhesión mística de la fe en un escenario religioso plural: Se agrava el diagnóstico de Puebla: la fe y la religión popular están en una “situación de urgencia” sometidas a una “crisis decisiva” (DP 460). Hay que generar un mayor fervor discipular y apostólico que asuma nuestra sensibilidad religiosa y encuentre nuevos caminos para comunicar la fe.
2. En la dimensión social: Una inequidad escandalosa que lesiona la dignidad personal y la justicia social. Participamos en general de la situación de América Latina. Entre los años 2002 y 2006 en Argentina crecieron al 8,7 % los índices de medición de la indigencia; hay un 26,9 % en el nivel de la pobreza y estamos en la región aparentemente más desigual de mundo, la que más creció y menos redujo la miseria. Persiste la injusta distribución de los bienes, lo cual configura una situación de pecado social que clama al cielo y que excluye de las posibilidades de una vida más plena a muchos hermanos. Poderes políticos y planes económicos de diversos signos no dan muestras de producir modificaciones significativas para “eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial” (Benedicto XVI, Discurso al Cuerpo Diplomático, 8/1/2207). En Argentina urge animar una conducta justa, coherente con la fe que promueva la dignidad humana, el bien común, la inclusión integral, la ciudadanía plena y los derechos de los pobres.
3. En toda la cultura: La crisis de los vínculos familiares y sociales fundantes de los pueblos. Hay una reserva de valores religiosos, éticos y culturales de nuestro pueblo pero el individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas que forman comunidades y las comunidades formadas por personas. Se notan en los conflictos de la familia, los desgarramientos de la Nación y la desintegración del continente.
La acción pastoral debe mostrar que la relación con nuestro Padre exige el desarrollo de la unión entre los hermanos. En esta línea el núcleo del contenido evangelizador (NMA 50-51) busca fortalecer una mayor comunión con la Trinidad en el Espíritu de Cristo que sane, promueva y afiance los vínculos personales en las nuevas expresiones de amor, amistad y comunión a nivel familiar, social y eclesial. Aquí se sitúan tanto la necesidad de una intensa comunión eclesial ad intra que aliente la renovada pastoral orgánica diocesana y nacional, como la exigencia de un servicio ad extra para que la comunión de la Iglesia anime una mayor integración latinoamericana.
Aparecida, mayo 2007.
Advirtió Bergoglio sobre el pecado social
La Iglesia en América latina
Hoy, dijo, los excluidos son "sobrantes"
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/909295APARECIDA, Brasil.- Para los obispos argentinos, la situación del país es similar a la de otras naciones latinoamericanas donde los excluidos ya no son "explotados" sino "sobrantes" y en el que "la injusta distribución de los bienes" configura "una situación de pecado social que clama al cielo".
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